RUTA DE 18 DÍAS POR BRASIL

¡Buenos días viajerxs!

El año 2019 venía fuerte y cargadito de viajes… y el de Brasil del mes de agosto era EL VIAJE. Viaje que, por cierto, ha pasado volando y ya solo quedan recuerdos… tanto tiempo esperando para que, después, el tiempo vuele ¿verdad? Pero eso es lo bueno, precisamente. Que lo podemos recordar. Que los guardaremos con mimo y cariño, seguramente para el resto de nuestras vidas. Y si no, por si a caso, aquí estoy escribiendo todo lo que he vivido para que nunca se me olvide.

Si estáis leyendo este post es porque, de alguna manera, os interesa saber un poquito más de uno de los países más grandes del mundo. Y voy a intentar empaparos con todo lo que he aprendido, que ha sido bastante. Quiero decir que a Brasil iba bastante a ciegas. No había sido nunca una prioridad para mí, no sabía mucho sobre él. Pero el encontrarme con unos billetes baratos me impulsó a conocerlo y la verdad es que no me arrepiento: Brasil es un país todavía en vías de desarrollo y no es foco de muchos turistas por lo que aún se pueden disfrutar de las tradiciones y las zonas vírgenes. Y para mí, eso, es muito importante 😉

Antes de empezar con el tostón… ¡DENTRO VÍDEO! 

¿Por qué Brasil?

Bueno, como ya he mencionado, Brasil ha sido un poco casualidad. Mis amigas y yo teníamos pensado visitar America Latina este año, nos decantábamos por México o Perú. Al buscar información nos dimos cuenta que en Perú es invierno cuando aquí es verano y no nos apetecía llevar ropa de abrigo así que quedó descartado.

Cuando empezamos a buscar vuelos a México (que se situaban alrededor de los 750€) nos encontramos con un vuelo a Brasil por unos 550€. Y se me encendió la bombilla. Me apetecía mucho conocer el gran país y además, aunque allí también fuera invierno, al ser tan grande, podíamos ir a la parte más calurosa. Así que un par de argumentos y mis amigas también estaban convencidas.

Compramos un vuelo de ida a Salvador de Bahía y vuelta desde Rio de Janeiro, ambas con parada en Lisboa y la compañía TAP Portugal. Por unos 520€ lo teníamos, con seguro incluido 🙂

Y ahora, después de haber conocido el país os respondo, pero bien: ¿Por qué Brasil? Pues porque Brasil tiene mucha diversidad; puedes hacer muchas cosas diferentes: desde ir a la playa, bañarte en cascadas, hacer trekking en medio de la selva hasta conocer super ciudades pobladas por 6 millones de habitantes. Es lo que tiene que sea un país tan gigante: que el viaje no tiene porque ser plano, puedes disfrutar de una gran variedad de actividades y no aburrirte 🙂

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Escadaria de Santa Tereza- Rio de Janeiro

Moneda Local

La moneda de Brasil es el real brasileño. Nosotras, antes de ir, cambiamos dinero efectivo  en el banco. Aun así esto no es imprescindible, ya que en Brasil se pueden pagar la mayoría de cosas con tarjeta y también hay muchos cajeros automáticos para poder sacar efectivo. Aconsejo siempre sacar dinero de cajeros situados dentro de los bancos para evitar que estén manipulados y os puedan hacer una copia de la tarjeta.

Para poder pagar y sacar dinero sin comisiones me llevé mi tarjeta Bnext la cual funcionó perfectamente 🙂

Visado y vacunas

Al tener pasaporte español podemos permanecer en Brasil durante 90 días seguidos sin necesidad de sacar ningún visado.

En cuanto vacunas, es recomendable vacunarse de la Fiebre Amarilla (que es vitalicia) y de la Fiebre Tifoidea así como tener actualizadas las Hepatitis, el tétanos y la triple vírica.

Internet

Nosotras nos cogimos una tarjeta con la compañía VIVO. Nos costó 30 reales brasileños (lo que equivale a unos 8 euros aproximadamente). La puse en mi móvil y compartía datos a mis amigas cuando era necesario. Haciendo un uso limitado de la tarjeta nos duró las tres semanas sin necesidad de recargarla.

*IMPORTANTE: Para poder instalar una tarjeta VIVO al móvil es necesario tener CPF (que es así como el DNI brasileño). Sino lo tienes no puedes activar la tarjeta. Se lo podéis pedir al personal de hotel o alguien que hayáis conocido y que os pueda hacer el favor:)

Seguridad

Este es uno de los temas que más preocupan a los turistas a la hora de viajar a Brasil; los robos y los atracos dan a Brasil una reputación que no se merece del todo.

Nosotras, en los 18 días que estuvimos allí no presenciamos ningún hurto, ningún acto de violencia. Tampoco escuchamos tiros (mucha gente me había dicho que podías escuchar balazos por las noches). En algunos lugares paseamos tranquilamente por la noche y sin miedo. Obviamente es un país en el que se tiene que ir con cuidado, sobretodo en las grandes urbes (Rio, Salvador, Sao Paulo). Para ello se deben seguir los consejos de siempre: no pasear por barrios no turísticos, no salir a altas horas de la noche del hotel, poner especial atención a tus pertenencias... pero si sois responsables tampoco haríais ninguna de estas cosas en otro país, ¿verdad :)?

Lo que quiero decir con esto es que no hay que tener miedo, solo hay que tenerle respeto. La gente es muy exagerada, los medios alimentan un pavor que no hay que tener; en muchas ocasiones había escuchado que a la mínima que sacas el móvil por la calle te lo roban. Debo admitir que he fotografiado todos los rincones que he querido y más, he llevado el móvil grabando y nadie se me ha acercado. ¿Iba con cuidado? Por supuesto. ¿Lo intentaba esconder un poco? Sí. Pero ya está. Sin exageraciones 😉

Además, todos nuestros hoteles/hostels/apartamentos, estaban situados en zonas turísticas por donde la policía se paseaba continuamente y nos hacía sentir más confiadas. Cogíamos Uber casi siempre para desplazarnos sobretodo por la noche (aunque nosotras el último día caminamos a media noche por Rio de Janeiro e íbamos muy tranquilas). Así que no, no temáis por vuestra seguridad. No dejéis de viajar por miedo a lo que puede pasar.

Clima

Como ya he comentado, cuando en Europa es verano, en Sudamérica es invierno. Pero los inviernos allí son muy buenos: nosotras hemos podido disfrutar de la playa sin problema. Las temperaturas oscilaban los 20-25 grados aunque debo de admitir que algunos días han bajado un poco (y por las noches también) y la mínima que tuvimos fue 7 grados  durante nuestra estancia en Argentina (no nos esperábamos temperaturas tan bajísimas).

Así que mi superconsejito es que os llevéis unos cuantos jerseys para tales ocasiones y un  buen chubasquero por si os pilla lluvia.

Ruta por Brasil ¿Qué visitar en 18 días?

Y ahora, sin más dilación, nos ponemos con lo interesante: ¿qué he visto en Brasil?

Lo que tenía bastante claro era que los 18 días que iba a estar en el país los iba a aprovechar debidamente. Así que tuve que planificar una ruta. La ruta fue diseñada a partir de nuestras prioridades (nos apetecía más playa que montaña, por ejemplo, pero también queríamos ver ciudades) y las recomendaciones de aquellos que ya lo conocen nos ayudaron a componer nuestro viaje tal y como lo hicimos.

A continuación os detallo la diferentes paradas con los alojamientos y transportes que utilizamos en cada destino.

Días 1-2 Salvador de Bahía

El primer billete de avión lo compramos rumbo a Salvador de Bahía, la que fue la primera capital de Brasil. Tras una corta escala en Lisboa, aterrizamos por la noche en la ciudad de Salvador, catalogada como una de las ciudades más peligrosas del mundo.

El primer incidente no tardó en llegar: nada más subirnos al taxi para que nos llevara a nuestro hostel, una serie de brasileños en furgoneta me saludaron por la autopista. Yo devolví el saludo porque soy así de simpática. Y así es como empezaron unos 15 minutos de persecución: la furgoneta a nuestro lado, sin despegarse de la ventanilla. Nosotros frenábamos, ellos también. Corríamos, ellos también corrían. Mis amigas, nerviosas. El taxista que no sabía que hacer. Al final nos metimos por una salida que no era y logramos deshacernos de la furgoneta. Pero Brasil no nos había recibido con buen pie, tuvimos los nervios a flor de piel y mis amigas me prohibieron saludar a nadie más 🙂

Después de la persecución, nos instalamos en nuestro nuevo y efímero hogar. El hostel donde nos alojamos, llamado Laranjeiras, está situado en el centro histórico de la ciudad, la zona conocida como Pelourinho. Es la parte más turística y la más recomendable para alojarse: la policía estaba casi las 24h en la puerta de nuestra acomodación lo que daba mucha seguridad. Reservamos el hostel por Booking.com y nos costaron dos noches en habitación privada triple + desayuno unos 90€. Recomendable, aunque para mi gusto le faltaba un poquitín más de limpieza.

¿Qué hacer en Salvador?

Para visitar Salvador de Bahía, dos días completos son suficientes. A continuación detallo qué no os podéis perder:

Pelourinho: el centro histórico os encandilará; la música por todos sitios, las casas de colores, la gente local, las paraditas con productos artesanales… es, sin duda, especial y la parte más bonita de la urbe.

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En el centro de Pelourinho junto a una bahiana, mujer de la zona.

-Faro di Barra: a unos 20 minutos en coche de Pelourinho encontramos este Faro. Es un muy buen sitio para ver atardecer y tomar algo. No recomendable por la noche.

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Atardecer en Faro di Barra

-Mercado Modelo : un mercado antiguo, lugar ideal para comprar objetos tradicionales brasileños o souvenirs.

-Ascensor Lacerda: es simplemente un ascensor bastante alto y lo ponen como uno de los MUST en Salvador de Bahía. Pero vamos, que no tiene nada de especial.

-Rio Vermelho:  es un buen barrio para ver el atardecer y acabar el día bebiendo una caipirinha típica brasileira 😉

***Recomiendo probar la Moqueca y la Cocada, ambas comidas tradicionales. También es típico el Acarajé, pero a mí no me gustó demasiado.

***Cerca de Laranjerias Hostel se encuentra Negro’s bar, un lugar ideal para tomar algo por la noche debido a su ubicación (es muy seguro) y a su música en directo.

¿Cómo moverse?

Nosotras lo hicimos caminando casi todo, excepto cuando se hacia de noche o teníamos que ir un poco más lejos, que cogíamos Uber.

Días 3-4 Chapada Diamantina

Tras dos días en la ciudad de Salvador cogimos un autocar nocturno a Lençois, uno de los pueblos más conocidos para acceder a la Chapada Diamantina, una extensión de bosques gigante donde se hayan cañones, ríos, cascadas, senderos a montones, flora y fauna colorida y diversa, montañas…Naturaleza en estado puro. 

El autocar lo reservamos a través de busbud.com. Es aconsejable reservarlo con un poco de antelación, ya que se suelen llenar bastante (nosotras lo fuimos a reservar el mismo día y ya no quedaban sitios así que tuvimos que escoger otro horario). El autocar es muy completo, con aire acondicionado, asientos reclinables, baño, etc. Eso sí, ya os podéis abrigar bien porque ¡dentro hace mucho mucho frío! Los autocares se cogen desde la Rodoviaria de Salvador. Debéis estar allí alrededor de media hora antes de la hora de salida, ya que tendréis que canjear vuestros tickets por fichas para poder acceder al transporte.

Una vez ya en Lençois, os daréis cuenta de que es el típico pueblo: pequeñito, acogedor, donde todo el mundo se conoce. No hay casi turistas, todo el mundo es local. Es seguro, se respira buenrollismo. Me gustó muchísimo.

Nosotras nos alojamos en Chalet Natora donde pudimos disfrutar de paz y tranquilidad: éramos las únicas huéspedes y además es un lugar bastante alejado de todo (por la noche es complicado llegar porque está todo oscuro pero no tuvimos ningún susto por suerte). Una noche en nuestra casa de dos plantas nos costó 40€ a través de Booking.com. Además, nosotras cogimos la excursión a la Chapada a través de nuestra anfitriona porque nos daban 15% de descuento al estar alojadas en sus instalaciones. Recomendable, entonces.

Espectaculares vistas desde el Pai do Ignacio

¿Qué hacer en la Chapada Diamantina?

El primer día, después de las 6 horas de bus nocturno, llegamos super cansadas pero con ganas ya de ponernos las pilas y descubrir la Chapada. Nada más bajar del autocar un montón de guías os ofrecerán muchas opciones de excursiones.

Nosotras, como no teníamos ni idea de qué hacer y además no queríamos complicarnos la vida, le dijimos que sí a uno de los chicos que nos ofrecía un trekking de 6 horas por 30€/persona con guía para nosotras solas (la comida nos la compramos nosotras en un supermercado). Si os digo la verdad (y aunque suene a mentira sabiendo como soy) no comparé mucho los precios así que no sé como estaban los de la competencia.

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Poniendo un poco de diversión a la excursión para que no decaigan los ánimos

El primer error del día consistió en el tipo de calzado. Yo sabía que tocaría andar por la montaña pero no hasta ese punto. Así que solo me llevé para Brasil un par de bambas de ciudad. Mal hecho. La ampolla que se me hizo me tardó en curar 1 semana. Mal.

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Aquí con el guía que casi nos mata

El segundo error fue decirle que sí a un trekking de tantas horas. Bueno, a ver error error tampoco fue porque ahora lo recordamos con amor y risas. Pero en ese momento nos vimos al borde de la muerte por agotamiento. El trekking empezó a las 8.30am y llegamos otra vez al pueblo alrededor de las 17pm. En total casi 9 horas de recorrido por camino imposibles, saltando, trepando, etc. Fue increíble al mismo tiempo que agotador. No estábamos ni físicamente ni mentalmente preparadas para eso. Menos mal que las vistas y la cascada a la que llegamos fueron espectaculares porque si no…

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La recompensa llegó en forma de Cachoeira de Sossego (el nombre de la cascada).

Después de la excursión  fuimos a cenar por el pueblo. Por la noche las calles se llenan de terrazas y hay un montón de ambiente. Es super bonito. Tras recuperar las calorías perdidas con una buena pizza, caímos derrotadas en la cama. A ver que nos deparaba el día siguiente…

El segundo día nos lo tomamos con mucha más calma. Como ya he dicho antes, en esta ocasión cogimos la excursión con el alojamiento donde estábamos hospedadas porque nos hacían un pequeño descuento.

Nos costó 50€/persona una excursión de día entero junto a 7 personas más con comida incluida. Nos llevaron en van de un sitio a otro, descubriendo los puntos más emblemáticos de la Chapada Diamantina: Monte Pai Ignacio, Poço do Diablo, Poço Azul, entre otros. Fue una buena decisión escoger ese tipo de excursión tras el palizón del día anterior: tuvimos la oportunidad de ver muchos lugares en poco tiempo y nos trasladaron de un sitio a otro en furgoneta con aire acondicionado 😉

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Poço Azul, uno de los puntos más populares de la Chapada Diamantina

Y ese mismo día, tras la excursión, volvimos a coger un bus nocturno de 6 horas de vuelta a Salvador. Como os podéis imaginar, fueron dos días muy intensos y muy bien aprovechados. Un tute de valientes, que es lo que somos.

Día 5 Morro de Sao Paulo

Pues sí viajerxs, después de las 6 horas de autocar desde Lençois, llegamos a Salvador bien prontito por la mañana y nos fuimos directas para la farmacia: para aquel entonces me habían aflorado unas anginas con pus que dolían mucho a causa del aire acondicionado de los transportes públicos y el ibuprofeno ya no me hacía efecto.

Después de visitar la farmacia y hacerme con Própolis verde (un remedio natural que me fue estupendo, en dos días ya no tenía nada) nos dirigimos hacia el Terminal Marítimo donde compramos los billetes para el próximo barco con destino a Morro de Sao Paulo. El barco que salía a las 9am (precio: unos 25€ ida y vuelta). Con el mismo ticket nos regalaron 3 vales para lanzarnos por la tirolina de Morro!!

El viaje hasta Morro, en teoría, era muy sencillo: solo debíamos coger un barco que nos dejaba en 1h y media en nuestro destino. Pero hacía mal tiempo así que el trayecto se complicó: tuvimos que coger un barco durante 40 minutos, después nos recogió un autocar donde estuvimos 1h y media y Finalmente llegamos a un puerto donde, de nuevo, cogimos un último barco de 30 minutos. Al pisar tierra casi la beso: después de casi 13 horas de viaje (porque, recordad, veníamos de la Chapada Diamantina) por fin podríamos disfrutar de un poco de sol y playa. En el mismo puerto de Morro os harán pagar una pequeña tasa por entrar en la isla. Se supone que es para protegerla.

Al dar la primera vuelta por Morro nos dimos cuenta que el ambiente era muy diferente al que estábamos acostumbradas en Brasil: había muchas tiendas, mucha gente y muchos restaurantes. La mayoría de gente no era local, sino turista.

Nos dirigimos hasta nuestro alojamiento, llamado Amendoeira. El hotel estaba muy chulo, a primera linea de la Tercera Praia (una de las playas más turísticas) y la habitación era pequeña pero muy limpia: 36€/noche una habitación triple con desayuno incluido. Tras cambiarnos, asearnos un poco y dejar nuestras mochilas nos fuimos a comer (hay montones de sitios de todos los gustos y presupuesto para elegir) y a la tirolina. La experiencia fue muy divertida 🙂

A punto de saltar por la tirolina de Morro de Sao Paulo

Después aprovechamos los últimos rayos de sol y una vez anocheció salimos a tomar algo y a cenar. Debo destacar una cosa que me gustó mucho de Morro y es que en casi todos los lugares te regalan una caipirinha con el plato de comida que te pidas 😉

Como conclusión de un día en Morro de Sao Paulo diría que es una isla excesivamente turista, donde todo está preparado para los extranjeros. Además, los precios son mucho mayores que en otros lugares del país. Por ello, recomiendo visitar Morro (porque es un clásico) pero de paso, tal y como hicimos nosotras; no hay mucho que hacer, al fin y al cabo es playa y fiesta y eso se puede tener en cualquier sitio del mundo 😉

Días 6-10 Ilha Boipeba

Como iba diciendo, Morro de Sao Paulo fue solamente una parada técnica para lo que iba a ser nuestro remanso de paz: Ilha Boipeba. Para acceder a esta isla es necesario ir a Morro de Paulo o, por lo menos, es la vía más sencilla. Que yo sepa, hay dos formas de llegar a Boipeba:

  • La primera opción es ir por tierra en 4×4. Se tarda aproximadamente dos horas en llegar al extremo sur de la isla de Tinharé y ahí se toma un barco que cruza rápidamente el río que separa Tinharé de Boipeba (son 5 minutos). El traslado a nosotras nos costó 100R$ lo que equivale a unos 25€ más o menos. Nosotras lo contratamos en el mismo hotel pero hay muchas agencias en la Vila de Morro que os lo ofrecerán. Eso sí, intentad reggatear todo lo que podáis.

 

  • La segunda opción es tomar una lancha rápida a Valença desde el muelle de Morro (40min, 18R$) y desde Valença tomar otra lancha rápida a Boipeba (1h, 35R$). Las lanchas de Morro a Valença salen cada hora de 07.00 a 18.00. De Valença a Boipeba hay varias lanchas al día, la primera a las 10.00 y la última a las 16.00 o 17.00 dependiendo del movimiento de pasajeros que haya. Nosotras tomamos esta opción a la vuelta, por lo tanto, lo hicimos a la inversa. Compramos los billetes en la agencia turística de Velha Boipeba.

Como ya he adelantado, a la ida nos llevó un 4×4. El recorrido en coche por la playa fue una experiencia brutal, de esas que se marcan en la piel para siempre. Así que aunque sea un poco más caro que tomar una lancha, lo aconsejo.

¿Cómo moverse?

En Boipeba no hay coches. Así que todo lo tendréis que hacer caminando o, en cualquier caso, en tractor para recorrer largas distancias. Me parece que también hay varias excursiones que os pueden desplazar en barco hasta la otra punta de la isla si no os apetece mover mucho las piernas 🙂

¿Qué hacer en Boipeba?

Al pisar la playa de Boipeba nos dimos cuenta en seguida que la diferencia de Morro y Boipeba es abismal. A diferencia de Morro, en Boipeba hay solamente pequeños y humildes locales regentados por gente local para ganarse la vida. Hay más brasileños que turistas. Se respira tranquilidad. En definitiva, es el lugar idea para desconectar y descansar.

 

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En la playa Boipeba

En Boipeba, al no ser muy turística, la oferta de alojamiento es bastante limitada. Nosotras nos alojamos en Abaquar Hostel. No es una acomodación que esté precisamente cerca de la playa (aunque se tardan unos 10 mina pie) pero está bien situada justo en el centro del pueblo de Velha Boipeba. Nos costaron 3 noches en habitación triple con desayuno incluido 80€. Mi recomendación es que os alojéis en Velha Boipeba, ya que desde ahí se puede acceder perfectamente a la mayoría de playas de interés.

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Mi playa favorita de la isla, la playa Moreré
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Las meninas felices en la playa ♥

Pasamos unos días geniales en la isla: visitando playas (tenéis que verlas todas, se puede ir caminando sin problema) bañándonos en el Océano Atlántico, cenando tapioca cada noche… descansando, vaya, que nos hacía falta.

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Comida en el paraíso: langosta + agua de coco

Yo cumplí mi sueño de cabalgar por la playa por tan solo 25€. Lo pienso y todavía me emociono.

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Cumpliendo sueños alrededor del mundo

Por las noches, la verdad es que no hay mucha fiesta. Pero los isleños hacen fogatas en la playa y beben alrededor. Autenticidad máxima.

Por último, si queréis comer bueno, bonito y barato, tenéis que probar un restaurante llamado Panela de Barro, situado en Velha Boipeba. Es un local pequeñito y familiar, la comida está deliciosa y es asequible.

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Típica comida brasileña en Panela de Barro: arroz, feijao, carne y ensalada.

Para mí ilha Boipeba fue una de las mejores paradas del viaje, por no decir la mejor. No os voy a explicar nada más de este lugar, prefiero que lo descubráis vosotros mismos.

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Atardeceres increíbles en la isla

Días 10-12 Foz do Iguazu

Después de 4 días completos en Ilha Boipeba nos tuvimos que despedir de ella con bastante pena. Además, nos quedaban horas y horas para llegar a nuestro siguiente destino, las Cataratas de Iguazú, así que no teníamos nada de ganas de dejar atrás la playa. Para alcanzar nuestro próximo destino, primeramente teníamos que ir al aeropuerto de Salvador así que volvimos a la gran ciudad (tras coger 3 barcos y 1 autobús) y descansamos unas horas en un albergue porque nuestro avión salía de madrugada.

El albergue se llama Zen Hostel y se sitúa en el centro de Pelourinho (la ubicación es excelente). El hostel está muy bien para personas con presupuesto bajo y con ganas de conocer a gente nueva. Eso sí, sucio estaba un rato. La noche nos costó 9€ por cama en habitación mixta compartida. Solo nos dio tiempo a dormir cuatro horas pero agradecimos la ducha y el poco de descanso.

A las 2am cogimos un Uber al aeropuerto de Salvador. Nos daba un poco de respeto salir a esas horas del hostel porque nunca antes habíamos estado por la calle en la madrugada pero todo fue bien, el coche nos recogió en la puerta del albergue y nos dejó en la puerta de la misma terminal. Aunque era muy de noche había bastante gente esperando vuelos.

Tras una escala en Sao Paulo llegamos por fin al aeropuerto de Foz do Iguazu. En total, desde que salimos de Ilha Boipeba, habían pasado 25h así que, claramente, estábamos agotadas. Este vuelo lo realizamos con GOL (compañía low cost brasileña) y nos costó unos 100€ el billete.

Pero eh, que todavía no había acabado la travesía. Aún teníamos que desplazarnos hasta Argentina, que era donde habíamos cogido el hotel. Os explico: las Cataratas de Iguazú hacen frontera con tres países: Argentina, Brasil y Paraguay. Se pueden divisar desde los dos primeros países mencionados y se dice que las vistas más espectaculares se divisan desde la parte argentina. Así que, haciendo caso a los consejos, decidimos coger alojamiento en Argentina para tenerlas más a mano y así de paso comernos un buen chuletón.

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Nuestras caras de alegría cuando por fin llegamos al destino final

Una vez en Argentina, nos alojamos en un hotel llamado Palo Rosa Lodge en el pueblo de Puerto Iguazú. Nos costaron 2 noches en habitación triple con desayuno incluido alrededor de 80€.

El día que aterrizamos no hicimos mucho: dimos una vuelta por el pueblo (que es bastante solitario y no hay mucho qué hacer), sacamos pesos argentinos (porque para ir a las cataratas es necesario llevar efectivo) y comimos y cenamos comida argentina (carne y empanadas, básicamente).

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Llenando el estómago con empanadas argentinas

Lo mejor estaba por llegar al día siguiente: tocaba visitar las famosas cataratas.

♥ Con las cataratas de lejos ♥

Para ir a las Cataratas desde Puerto Iguazú lo mejor y más barato es coger un autobús (o colectivo, como le dicen allí, che boludo).

Existe una sola empresa de colectivos que presta dicho servicio desde Puerto Iguazú hasta las cataratas: se llama “Río Iguazú”. El bus sale desde el Hito de Tres Fronteras y pasa por la terminal de ómnibus (luego tiene algunas otras paradas en la ciudad pero generalmente siempre va lleno).

El primer viaje de bus sale a las 7.30 hs y a partir de ahí, pasan cada 20 minutos. El último horario para volver desde el parque a Puerto Iguazú es a las 19.50 hs. El pasaje ida y vuelta cuesta 180 pesos por persona, 3 €.

Nosotras los compramos en la misma terminal de ómnibus, tanto ida como vuelta. El autobús te deja en la puerta de las Cataratas (lado argentino, por supuesto) donde se compran las entradas para acceder.

Las meninas junto a las espectaculares cataratas de Iguazú

La entrada a las Cataratas vale 600 pesos argentinos, unos 10€.

Una vez dentro del recinto encontraréis mapas y guías que os indicarán qué ruta es mejor tomar según la hora de acceso y os explicarán cómo llegar a cada uno de los puntos clave. Nosotras entramos sobre las 10am y salimos a las 17pm. Nuestra ruta fue la siguiente:

-Circuito Alto: trayecto a pie desde donde se aprecian las cascadas desde arriba.

-Circuito Bajo: trayecto a pie también desde donde se ven las cascadas de más cerca y desde abajo.

-Parada para comer: hay varios espacios habilitados para hacer picnic. Se puede llevar perfectamente comida del exterior aunque también encontraréis pequeños locales dentro de comida fast food. Nosotras habíamos comprado comida en el super y nos habíamos hecho unos bocatas para comerlos allí.

-Garganta del diablo: para llegar a la Garganta del Diablo, la opción más cómoda es que cojáis el tren. Hay dos estaciones de, una justo al entrar y la otra donde empieza el Circuito Alto. El tren es gratuito pero se tiene que coger billete antes de subir (las taquillas de boletos están situadas en frente de cada estación.

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Con la Garganta del diablo de fondo

-Sendero Makuto: para finalizar el día decidimos recorrer un sendero de una hora aproximadamente. El destino final es una maravillosa cascada en la cual te puedes bañar y descansar un rato. Recomendado si os sobra tiempo.

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Cascada que te encuentras al acabar el sendero Makuto

Tras pasar todo el día andando entre cascadas, nos fuimos a cenar a un restaurante bastante popular en Puerto Iguazú: El Quincho del Tio Querido.  ¡Nos encantó! Super aconsejable: la comida estaba riquísima y el precio super asequible. Sin duda alguna una buena despedida de Argentina: al día siguiente tocaba coger de nuevo otro avión.

Día 12-14 Arraial do Cabo

Desde Argentina cogimos compramos un billete de avión destino Rio de Janeiro (otra vez con escala incluida). Esta vez el trayecto lo realizamos con LATAM, una compañía aérea bastante utilizada en América del Sur. Nos costó unos 120€ /persona. Como podéis ver, los vuelos internos en Brasil son bastante careros así que, de ahorrar, poquito.

Una vez llegadas a Rio fuimos directamente hasta la Rodoviaria desde donde tomamos un autocar con destino a Arraial do Cabo, lo que se dice que es el “Caribe brasileño”. Los tickets los conseguimos por internet, en busbud.com y nos costaron unos  15€/persona ida y vuelta. Aun así, cabe decir que llegamos tarde a nuestro bus y tuvimos que pagar la diferencia en taquilla para coger el próximo porque el precio era un pelín más elevado. Recomiendo estar en la estación media hora antes para que no os pase lo mismo que a nosotras ;). Hay unas 3h y media desde Rio de Janeiro hasta Arraial.

Como iba diciendo, estábamos muy ilusionadas de acudir al “caribe”. Muchas expectativas puestas.  Que se hicieron añicos: solo pudimos aprovechar 4 horas de sol en los dos días completos que estuvimos allí porque el resto nos llovió e incluso hizo frío. Por este motivo no puedo ser muy explicativa en este apartado, realmente no tuvimos la oportunidad de conocer mucho de esta zona 😦

Pasando el rato en la Prainha de Arraial do Cabo

Nuestro alojamiento se encontraba a primera linea de mar, en la playa Prainha, una de las más conocidas de Arraial do cabo. Nos alojamos en un apartamento que alquilamos a través de booking.com: Loft Prainha. Debo destacar que las llaves las tuvimos que ir a recoger primeramente en la agencia que gestiona los alquileres la cual se encuentra en el centro del pueblo.

Al llegar a nuestro apartamentos nos pusimos el bikini, compramos comida en el supermercado y nos fuimos derechas a la playa donde hicimos un picnic. A las 4 horas el cielo estaba ya nublado y amenazando tormenta. Y así fue: una tormenta que duró dos días completos.

El primer día lo salvamos como pudimos: después de la playa nos fuimos a la ducha y más tarde, cuando se puso a llover fuerte, salimos a cenar por Arraial do Cabo. Concretamente, cenamos en una hamburguesería con muy buenas reseñas en TripAdvisor que nos encantó: Churras Burguer. 

El segundo día, como seguía lloviendo pero no queríamos estar encerradas todo el día en el apartamento decidimos pedir un Uber y desplazarnos hasta Cabo Frío, un pueblo más grande y más turístico situado a 20 minutos de Arraial. No había mucho qué hacer allí tampoco así que nos dimos una vuelta por un centro comercial y acabamos comiendo en un restaurante llamado Bistro do Joaquim el cual nos gustó mucho: calidad + buen precio 🙂

Por la tarde volvimos a Arraial do Cabo y ya descansamos hasta el día siguiente que nos tocó coger el último bus del viaje, el que nos llevó de vuelta a Rio de Janeiro.

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Esperando el último bus del viaje

Como podéis apreciar, los días en el “caribe Brasileño” no fueron lo que imaginábamos: fueron dos días perdidos en los que no pudimos hacer nada.

Cuando se viaja nunca se puede tener todo bajo control por mucho que quieras: siempre acabas dependiendo de factores externos que pueden hacer cambiar tus planes o afectarlos. Por eso es tan importante mirar siempre el lado positivo e ir con la mente abierta allá donde vayas 🙂

Días 15-18 Rio de Janeiro

Etapa final del viaje. Rio de Janeiro, la ciudad más importante y conocida de todo el país. Llegamos a Rio con una mezcla de sentimientos contradictorios: por un lado contentas de tener la oportunidad de conocer la gran urbe; por el otro tristes porque el viaje ya se estaba acabando…

Para despedirnos como Dios manda de Brasil decidimos que en Rio de Janeiro nos merecíamos un hotelazo y así hicimos. Estuvimos tres noches en Atlántico Praia, situado a primera línea de la playa de Copacabana. Este nos costó unos 100€ la noche en una habitación triple con desayuno incluido. Nos gustó mucho la elección de este alojamiento ya que nos sentimos muy seguras en la zona de Copacabana y el hotel estaba bastante bien en comparación con los demás donde nos habíamos hospedado.

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Tomando el Sol en la terraza del hotel

La primera impresión que tuve de Rio de Janeiro es que era el sitio más inseguro que hasta ese momento habíamos visitado de Brasil: según la zona hay mucha pobreza por la calle y transmite un poco de desconfianza. Con el paso de los días le cogimos cariño y nos dimos cuenta que, yendo con cuidado, Rio es igual de seguro que cualquier otra ciudad.

¿Qué hacer en Rio de Janeiro?

Cristo Redentor : es el atractivo principal de la ciudad. Una de las siete maravillas del mundo da la bienvenido a todo aquel que se pase por la ciudad de Rio de Janeiro desde el punto más alto de unas de sus montañas.

El primer día que fuimos con la intención de ver el Cristo, estaba un poco nublado y amenazaba con llover. Al llegar a la billeteria del Trem do Corcovado (desde donde se coge el tren para acceder a lo alto de la montaña) una chica nos informó que las vistas arriba no eran muy claras debido a las nubes y nos recomendó volver mejor al día siguiente reservando, previamente, un hueco por internet, ya que tenía prevista la asistencia de muchos turistas. Y así hicimos.

Reservamos las entradas para el día siguiente a través de internet. Lo que se reserva es el billete de tren, que sale aproximadamente cada veinte minutos. Es mejor hacer esto con un poco de antelación: nosotras cuando lo compramos ya no quedaban casi franjas horarias libres, por suerte la que nosotras nos interesaba estaba aun disponible 🙂

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Junto al Cristo más conocido del mundo

Nosotras, finalmente, fuimos a visitar el Cristo a primera hora de la mañana, a las 8.30am. Recomiendo llevar algo de abrigo, ya que está en un punto muy alto y temprano aún refresca un pelín. El tren tarda unos 20 minutos hasta llegar arriba del todo.

Debo decir que está complicado sacarse fotos porque, por lo general, hay mucha gente.  Pero las vistas desde arriba merecen mucho la pena: todo Rio a tus pies. 

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Prácticamente imposible que no salga nadie

-Parque Lague : este bonito parque es conocido por su terraza central, donde mucha gente va sacarse fotografías, ya que resulta ser un muy buen escenario: al arquitectura del lugar, la vegetación y de fondo, la montaña con el Cristo encima de de ella.

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Nosotras llegamos al parque en Uber desde el Trem do Corcovado, son unos 20 minutos. Después de dar una vuelta nos sentamos en la cafetería situada en la misma terraza que, aunque es un poco cara, se está muy tranquilo.

-Santa Teresa y Lapa: Se dicen que son los barrios alternativos/ más artísticos de Rio pero a nosotras no nos gustaron especialmente: había mucha pobreza y nos sentimos un poco inseguras visitándolos.  Lo único que merece más la pena es la Escaldaria de Santa Tereza aunque también estaba plagada de gente haciéndose fotos.

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Escadaria de Santa Tereza, Rio de Janeiro
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Brasil eu te amo

Ipanema y Copacabana: estas playas no os las podéis perder porque, aunque no tengan nada de especial, son las más populares de la gran urbe. Eso sí, tenéis que ir con cuidado con vuestras pertenencias porque también son conocidas por la cantidad de robos diarios que ocurren en la arena.

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Típico paisaje de la playa de Ipanema
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Tomando el sol en Copacabana
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Atardecer desde la playa de Copacabana con el Cristo de fondo

-Pão de azucar:

Esta pequeña montaña se encuentra en el barrio de Urca y se dice que este nombre tan goloso provendría de la forma en que se amontonaba la caña de azúcar para transportarlo por los antiguos comerciantes del siglo XVI.

Este montículo, que tiene una forma muy particular, es, junto al Cristo Redentor, el principal símbolo de Río de Janeiro.

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Subiendo al Pão de Azucar al atardecer

Para subir hasta arriba tendréis que hacer uso de dos teleféricos. Recomiendo, para evitar colas, coger la entrada a través de internet. Nosotras la compramos allí mismo y estuvimos esperando una media hora para poder acceder. Si tenéis carnet de estudiante no os olvidéis llevarlo: ¡hacen 50% de descuento! 

Las subidas del teleférico son cada veinte minutos desde las 8.00 hasta las 20.00h. La entrada cuesta unos 25€/persona precio total.

Os tenéis que armar de paciencia porque las colas para subir al teleférico son inmensas. Pero las vistas, una vez más, lo recompensan.

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Felices en el Pao de Azucar, desde donde pudimos visualizar Rio de Janeiro de noche.

¿Cómo moverse?

Las distancias en Rio de Janeiro son gigantes. Nosotras todo lo que pudimos lo hicimos caminando. Cuando nos teníamos que mover hasta la otra punta o era demasiado oscuro cogíamos Uber.

Salir de fiesta en Rio de Janeiro

La mejor zona para salir de fiesta en Rio de Janeiro es el barrio de Lapa.

Las principales arterias de este barrio son la avenida Mem de Sa, la calle Riachuelo y la calle Lavradio, donde encontraréis muchas opciones de bares y discotecas Además, abundan los puestos ambulantes con caipirinhas, cerveza y comida principalmente.

Los sitios más conocidos del barrio de Lapa son: Rio Scenarium, Circo Voador o Fundição Progresso. Recordad que para desplazaros hasta allí y de vuelta al hotel debéis coger un Uber para mayor seguridad.

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Llegando de fiesta de Rio de Janeiro

 

Y después de casi 14 horas viajando… con esta cara llegamos de vuelta a nuestro país.

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La primera toma de contacto con el continente Sudamericano fue positiva: a pesar de la inseguridad de la que se habla de estos países no tuvimos ningún incidente, todo lo contrario, la gente fue muy hospitalaria y nos ayudaron mucho cuando lo necesitamos.

Realmente este no ha sido un viaje del todo ahorrativo: nos dimos bastantes caprichos y podríamos habernos alojado en sitios más baratos (aunque debo decir que la calidad/precio en Brasil está bastante mal porque para lo que pagamos en algunas acomodaciones deberían haber estado un poco más a la altura).  No he hecho los cálculos exactos sobre el dinero gastado pero diría que nos hemos gastado unos 1.500€/persona en total. Es cierto que hicimos muchas cosas y nos movimos por muchos sitios así que, al fin y al cabo, el dinero no es tanto. Además, sin duda alguna, lo más caro de Brasil es el transporte lo cual resulta muy necesario dado las dimensiones del país.

En definitiva, me ha gustado Brasil pero como ya he mencionado a través de mi instagram en varias ocasiones (@unculodemalasiento) todavía no he conocido nada que me robe el corazón igual que lo hace Asia.  Tendré que continuar descubriendo América del Sur para poder acabarme de decidir así que… próximo destino…

¡COSTA RICA!

Espero que este artículo tan completo os haya servido de ayuda y lo aprovechéis al máximo si tenéis la oportunidad de viajar a Brasil próximamente.

Como siempre…¡ muchos, muchos aviones!

Paula

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