CAPITALES BÁLTICAS: COPENHAGEN, TALLIN, ESTOCOLMO, SAN PETERSBURGO Y HELSINKI

Buenas viajeros y viajeras! Hace mucho que no publico nada porque he tenido un inicio del curso un poco durillo y esta entrada iba a ser muy larga…pero bueno aún así al final he encontrado huequecitos para poder escribir sobre el crucero que hice en Agosto. ¡Espero que os guste!

El pasado Agosto 2016 me embarqué en un crucero con Norwegian Cruise Lines por el mar Báltico, en un barco llamado Norwegian Starr. Hace 11 años hice mi primer crucero con Costa Cruceros por el Mediterráneo …y  aunque la diferencia de edad es notable y la experiencia no la he vivido igual creo que me quedo con el crucero por el báltico.

Fueron un total de 9 días navegando más 1 día en la capital de Dinamarca, Copenhagen. Realmente recomiendo mucho este viaje: aunque los países que visitas son europeos, es un estilo de vida totalmente diferente, con otras costumbres, otros paisajes y sobretodo…¡otra temperatura! Aunque por suerte este año hizo buen tiempo y no tuve que sacar la chaqueta de invierno en ningún momento. Hacía bastante tiempo que no hacía un viaje así con mis padres, pues últimamente siempre habían sido viajes con amigos, más tirando a lo lúdico que a lo cultural. Y la verdad que, a parte de aprender mucho sobre otras culturas, historia, etc me sirvió mucho para relajarme, para desconectar de todo       ( no tenía Wi-Fi en el barco) y para mimarme un poco.

EL BARCO: STAR CRUISE

 

Al no ser una cadena española, en Norwegian Cruise Lines todas las actividades se hacen en inglés y la moneda dentro del barco es el dólar. El idioma fue uno de los puntos negativos de viaje, pues mis padres no lo saben hablar y no pudieron disfrutar de las actividades a bordo. Cada día nos llegaba la planificación con un sinfín de entretenimientos pero como todos ellos se realizaban en inglés no asistimos a muchos pues mis padres no entendían nada y yo tenía que estar traduciendo todo el rato. Así que antes que ir sola, prefería quedarme en el balcón de camarote leyendo: como he dicho anteriormente este viaje me sirvió para desconectar un poco de todo así que en 10 días me leí 5 libros…y muy feliz.

A continuación os presentaré un poco por encima las instalaciones del barco con mi opinión sobre ellas. El barco era muy nuevo así que todo estaba en perfecto estado y en cuanto limpieza, todo impecable.

RESTAURANTES:

Entrada general (en el “todo incluido”)

-Market café: un buffet libre con una oferta muy amplia de comida, la mayoría no estaba muy buena (en mi opinión, pues no era comida mediterránea), pero siempre había algo que saciaba el apetito. Nosotros optábamos por el buffet cuando íbamos justos de tiempo para comer, cuando era muy “tarde” ( ya que todos los restaurantes solían cerrar a las 3 la cocina) o cuando estábamos llenos y solo queríamos comer fruta. A destacar del buffet sobretodo el desayuno ( que había de todo: bollería, gofres, pasteles, cereales, fruta, etc un paraíso hecho realidad) y por las noches que había show cooking de crêpes y de comida italiana).

-Restaurante Agua y Comedor Versailles: Dos espacios diferentes con la misma oferta culinaria: muchos entrantes, principales y postres exquisitos entre los que elegir. Sin duda una muy buena opción si quieres comer bien dentro del todo incluido aunque, obviamente, el servicio es más lento que el del buffet. Entre los dos salones preferimos Versailles que tiene una decoración muy especial y el ambiente que se crea es mágico.

-Restaurante Ginza: Este restaurante de comida japonesa no lo llegamos a probar pero siempre estaba a reventar de gente así que supongo que estaría a la altura.

-O’Sheehan’s: Situado en el hall del crucero el O’Sheehan’s es de ambiente rústico, con comida estilo americana ( hamburguesas, burritos, etc). Comimos un par de veces y la verdad es que nos gustó muchísimo. Recomiendo firmemente los nachos (soy fan#1 de los nachos así que tengo criterio) y los burritos.

-Bar parrilla Top Sider’s: No muchas veces estaba abierta puesto que la temperatura y la lluvia no lo permitía pero las veces que estaba abierto elaboraban hamburguesas, barbacoa y algo parecído a la paella. Realmente era agradable poder comer en la cubierta admirando el mar.

Restaurantes de especialidad ( se pagan a parte y se tienen que reservar con anterioridad)

-Moderno: Churrasquería en la que, primeramente, se ofrece un buffet de ensaladas y más tarde van pasando los camareros con diferentes piezas de carne hasta que les dices que ya no puedes más. Nosotros la probamos el penúltimo día por lo que ya estábamos cansados de tanto comer día tras día y la verdad es que no lo disfrutamos lo suficiente.

-Teppanyaki: Nuestra mejor experiencia en cuanto restauración del crucero. Teppanyaki es un pequeño restaurante japonés situado en una sala donde solo pueden acceder 10 comensales. Los diez se sientan alrededor de la plancha y los dos cocineros ofrecen un espectáculo mientras preparan la comida deseada. Fue una velada muy agradable donde justamente los 10 éramos hispanos ( de Venezuela y de Cataluña) lo pasamos super bien y disfrutamos de la comida japonesa.  100% recomendable.

Cagney’s Steakhouse: No lo probamos pero la gente que conocimos hablaba muy bien de él.

-La Cucina: Restaurante italiano que permite acordarse un poco de la comida mediterránea: pizzas, pasta, ensaladas, etc. La decoración del restaurante es muy chula y el trato de los camareros muy buena.

-Restaurante francés Le Bistro: Fue el primer restaurante especializado que probamos y salimos encantados. Comida francesa ( Escargots, Boulabeis, quesos, etc). El camarero fue muy atento y la comida estaba muy muy rica.

-Bar de sushi y sake: Tampoco lo probamos pero por lo que pude ver es una cinta rotatoria donde van girando makis y sushi.

ZONAS DE RECREO:

Bar 5 o’Clock Somewhere: es un pequeño bar de cócteles ( bueno, en todos sitios habían cócteles) donde suelen organizar karaokes. A mi la decoración me recordaba un poco a Hawai, había un micro y el camarero de vez en cuando cantaba canciones mientras tocaba la guitarra. Aquí cada día se hacían reuniones para jóvenes (para hacer amigos).

-Spinnaker Club: este por la noche se hacían actividades como el quiz, concursos, subastas. Es un gran salón donde puedes ir a tomar algo y pasártelo bien. A partir de las 23h se convertía en discoteca y la verdad es que ponían bastante reggeaton, pero siempre las mismas canciones y al final ya te cansabas.

Café Bar the Atrium: situado en el hall del crucero es una pequeña cafetería, el único sitio de todo el barco donde puedes tomarte un café en condiciones (eso si, cuesta un ojo de la cara). También había pasteles, macarons, etc.

Bar de jugos Barong: situado en la cubierta del barco hacía zumos de todas las clases y la verdad que estaban super super ricos.

-Bier Garten: situado también en la cubierta del barco, yo no le veo mucho el Bier garten, simplemente es un bar al aire libre donde tienen una carta con gran variedad de cerveza pero también hacen cócteles, sirven refrescos, etc.

-Bar Gatsby: Este bar siempre estaba lleno aunque nunca tuvimos la oportunidad de ir. Había un piano de cola y siempre solía haber un señor tocándolo. Aquí se hacían reuniones para pasajeros que viajaban solos y colectivo de LGTB.

Bar de mojitos Sugar Cane: Sinceramente, ni idea de donde estaba esto. Me hubiera gustado descubrirlo 😦

* A parte el crucero disponía de SPA, Guardería, Gimnasio, Sala de recreativos, Piscinas, Jacuzzis, Casino, Teatro, etc.

Ahora empezamos con el viaje en sí y lo que hice cada día:

 

DÍA 1 BARCELONA- COPENHAGEN

El día 31 de julio volamos hacía Copenhagen con Norwegian Airlines. Llegamos super rápido, el vuelo estaba programado que durara 3 horas y duró 2 ( aún no sabemos como lo hizo el piloto). Al llegar allí teníamos la opción de coger un transfer con la compañía de cruceros o coger un taxi por nuestra cuenta. Elegimos la segunda opción y resultó ser la apropiada pues nos salió mucho más barato. El viaje en taxi hasta el puerto fue bastante entretenido pues nos tocó un taxista kurdo con ganas de hablar: en un cuarto de hora le dio tiempo de decir lo feo que es Barcelona porque hay muchos altibajos ( What?)  y criticar a los españoles porque no tenemos ni idea de inglés (en eso tiene algo de razón). Al llegar al puerto y hacer un rato de cola, por fin hicimos el check-in y al entrar al barco fuimos al camarote. Ese día hacía buen tiempo así que comimos barbacoa en el TopSider’s Bar y dimos una vuelta de reconocimiento por las instalaciones. Más tarde nos duchamos, fuimos al teatro a ver un espectáculo y nos fuimos a dormir.

La primera puesta de Sol desdel el barco
Los tres en la cubierta


DÍA 2 WARNERMUNDE- ROSTOCK

El segundo día atracamos en Warnermunde, un pequeño pueblo de la costa alemana. Este día teníamos la opción de ir a Berlín ( a 3 horas en autocar) o quedarnos por los alrededores. Como vimos que era una burrada estar 6 horas en un autocar para ver Berlín en 6 horas cuando es una ciudad que necesita varios días, decidimos quedarnos por la costa. Warnermunde es un pueblecito con encanto pero no hay mucho que hacer, así que decidimos comprar un billete de tren hasta Rostock, otro pueblo cercano y muy bonito (2 euros el billete). De esta manera, nos pasamos la mañana paseando por Rostock y visitamos el conocido reloj astronómico además de desayunar y tomar un chocolate caliente en una cafetería  “ALEX Rostock” donde nos resguardamos un poco de frío. A la hora de comer decidimos volver al barco y por la tarde, salimos a dar una vuelta por Warnermunde donde contemplamos la playa alemana además de comernos un crêpe. Por la noche cenamos en uno de los restaurantes del crucero.

Visitando Rostock
Visitando Warnermunde con mucho frío

DÍA 3 

El tercer día estuvimos navegando, por lo que no atracamos en ningún lugar. Tuvimos muchísima suerte porque hizo buen día así que estuvimos tomando el sol todo el día y hasta nos bañamos en la piscina. Por la noche fuimos a cenar al Bistro y después estuvimos un rato en el Spinnaker Club.

Vistas desde la tumbona
Durmiendo en la hamaca
Comiendo la mar de agusto mientras tomaba el sol


DÍA 4

El día 4 llegamos a Estonia. Fuimos des del barco hasta el centro de Tallinn andando ( a unos 20 minutos). La verdad es que salimos bastante pronto del crucero (ese día teníamos que estar a las 16.00 ya que zarpábamos hacía Saint Petersburg) y realmente, en Tallinn no hay mucho que hacer: más que nada es callejear, visitar la plaza del ayuntamiento ( donde se encuentra la farmacia más antigua de europa, visita obligada) y empaparte un poco de la cultura de Estonia. Nosotros después de caminar por las calles, llegamos hasta la plaza del ayuntamiento donde había un mercadillo (también había Wi-Fi, pero muy malo). Después subimos hasta un mirador gratuito donde se puede observar toda la ciudad vieja y la verdad que parece una ciudad de cuento. Después visitamos parte de la muralla y anduvimos por ella. A la hora de comer fuimos a un típico restaurante estonés (dicen que el mejor de Tallinn) que estaba abarrotar de gente. El restaurante se llama “Olde Hansa” y bueno, es una experiencia probar su comida, pero la verdad es que muy buena (al parecer de mi madre y mio, a mi padre le gustó) no estaba. Además la carta es un poco incomprensible. Al acabar la visita turística volvimos al barco donde descansamos toda la tarde. Por la noche fuimos a cenar al Teppanyaki (aquí debajo dejo un vídeo de la cena).

Paseando por Tallín
En el mirador de Tallinn
Puesta de sol en el balcón del camarote



DÍA 5

El día 5 llegamos a Rusia, una de las paradas estrella del recorrido, donde se precisa un visado especial para hacer turismo: yo estaba muy feliz por ir a esta ciudad puesto que Anastasia es mi película favorita de Disney y desde pequeña he tenido un poco de obsesión por la historia de los zares y la familia Romanov. En Saint Petersburg cogimos un guía turístico y el primer día estuvimos toda la mañana con él: nos situó un poco y nos llevó a los monumentos más importantes mientras nos explicaba la historia de la ciudad: La Catedral de Isaac, Fortaleza de San Pedro y San Pablo, Iglesia del Salvador sobre la Sangre derramada, etc.

Después de una mañana intensa, decidimos parar a comer en un restaurante llamado CHA CHA ( cercano a la catedral de la sangre derramada) que elegí yo por su gran cartel en la entrada de Wi-Fi. La verdad es que recomiendo este sitio 100% la comida estaba buenísima y además el Wi-Fi funciona de maravilla. Después de comer se puso a llover muchísimo por lo que nos fuimos corriendo al museo del Hermitage ( visita obliga en Saint Petersburg) pero había una cola inmensa y como no teníamos donde ir, decidimos complacer a mi madre que quería montarse en el metro.

Los metros de Saint Petersburg son especiales puesto que la decoración es espectacular: grandes lámparas de araña, etc. Las paradas más bonitas están en la línea roja así que nos subimos en el metro y nos lo recorrimos de punta a punta, bajándonos en las estaciones más bonitas.

Finalmente, se nos ocurrió ir hasta el puerto en metro puesto que había un dibujito de un barco al final de la linea: mala idea. Estaba cerca, pero no para ir caminando: de la parada del metro al barco tardamos una hora, sin mapa, sin tener ni idea de donde estábamos, solo dejándonos guiar por nuestra orientación ( que por suerte es buena). Al llegar al barco nos duchamos y nos fuimos a cenar al Restaurante de Versailles.

Delante de la catedral del Salvador sobre Sangre derramada
Tumba de la familia Romanov
El metro de Saint Petersburg




DÍA 6

El segundo día en la ciudad rusa fue un poco menos movido. Por la mañana cogimos un barco hasta Peterhoff (30 minutos el trayecto) donde el zar tenía su residencia de verano. Estuvimos allí por la mañana visitando sus jardines y el palacio. Justo llegamos a las 11 de la mañana donde se ofrece un espectáculo de fuentes y agua en los jardines. Para ir hasta allí, cogimos el barco que está situado en la esquina más alejada del Hermitage (puesto que hay muchas compañías que ofrecer este recorrido y nosotros encontramos la más barata: 550 rublos 500 para los estudiantes. Al acabar de visitar Peterhoff volvimos hacia Saint Petersburg donde entramos al museo del Hermitage, el antiguo palacio del zar donde albergan miles de obras, y al acabar la visita regresamos al barco (esta vez en taxi) donde comimos, descansamos y nos fuimos a dormir.

Palacio de Peterhoff (residencia de veranos de los zares)
Cada noche nos encontrábamos un animal diferente hecho con toallas


DÍA 7

Cuando llegamos a  Helsinki estaba lloviendo muchísimo y era imposible ir caminando a cualquier lugar así que cogimos el bus turístico con tal de tener una visión global de la ciudad. Finalmente, nos bajamos en el centro donde están todas las tiendas importantes y donde se encuentra la mayoría del ambiente de la capital de Finlandia. Allí encontramos un mercadillo muy chulo donde vendían productos típicos de la tierra ya sea comida, gorros, etc. Este mercadillo se situaba justo debajo de la catedral ortodoxa Uspenki, donde también se encuentra el puerto desde donde salen los barcos para moverse por las islas de alrededor. Desde allí cogimos un barco a la isla de Soummelina donde encontramos uno de los paisajes más bonitos de todo el viaje. Recomiendo la visita a la isla un 100%, los paisajes verdes y preciosos por donde estuvimos paseando durante un par de horas.  Después volvimos a  Helsinki y paseamos por las calles del centro para poder admirar la estación de tren, el teatro y el senado. A media tarde nos fuimos para el barco y leímos durante toda la tarde.

 

La isla de Soummelina a 20 minutos en barco de Helsinki
Así me pasaba las tardes en el balcón del camarote

 

DÍA 8

Si en Helsinki hizo un día de lluvias y frío, Estocolmo, la capital de Suecia, nos ofreció un muy buen día e incluso un poco de calor, Al llegar allí cogimos el bus turístico para que nos llevara hasta el centro de la ciudad ya que estaba un poco lejos del puerto. Nos bajamos en la isla de los museos y visitamos el museo VASA, donde se encuentra el único barco del siglo XVII que ha sobrevivido hasta nuestros días. Después volvimos a coger el autobús que nos llevó hasta el casco antiguo. Allí paseamos y tuvimos el placer de desayunar en una cafetería donde tomamos cada uno de nosotros un café y 2 pastas entre todos por el módico precio de 33 euros. Estocolmo es super bonito, pero caro también. Realmente no hay monumentos específicos que visitar simplemente pasear por sus calles y admirar los paisajes ya que Estocolmo es una ciudad erigida sobre islas y allá donde miras te encuentras agua.  6 horas no fueron suficientes para mí, así que algún día volveré para visitarla más y mejor.

 

Visitando la capital de Suecia
Cambio de guardia de Estocolmo



DÍA 9

El día 9 lo pasamos navegando, rumbo a Copenhagen. Desgraciadamente, no hacía buen día así que me desperté bastante tarde, tan tarde que habían cerrado el buffet de desayuno y ya estaba abierto el de medio día ( a mi defensa, esa gente come muy pronto). Así que el resto de la mañana lo dediqué a hacer la maleta y el resto del día lo dediqué a comer y leer n la cubierta del barco. Como durante todo el día no hice nada de provecho por la noche, mi madre y yo decidimos arreglarnos y tras cenar en a la Cucina, fuimos al casino del barco, donde acabé de gastarme los 50$ que el “barco” nos había regalado para que nos los gastásemos donde quisieramos.

Mi inseparable Ebook y yo
Cenando en la Cucina



Cuando no haces nada durante todo el día y como te sientes mal, te arreglas por la noche


DÍA 10

Llegamos a Copenhagen, nos despedimos del Norwegian Star y cogimos un taxi hasta la estación de tren de la capital de Dinamarca para poder guardar allí las maletas (puesto que normalmente en todas las estaciones hay consignas) y de este modo no tenerlas que acarrear durante todo el día. Una vez libres de equipajes, fuimos caminando hasta la estación del bus turístico que nos desplazó hasta la Sirenita de Copenhagen, ya que se encuentra alejada del centro. Hacía muchísimo pero muchísimo frío así que al estar de vuelta en el centro de la ciudad, más concretamente en Nyhavn (el puerto viejo), nos sentamos en una cafetería situada en el puerto a tomar algo caliente y unos churros que, sorprendentemente, estaban muy buenos,  Al acabar el desayuno, caminamos por las calles del centro donde están todas las tiendas hasta que llegamos al parque Tivoli. Compramos entradas para el parque de atracciones (aunque solo para pasear en él ya que es muy bonito) y comimos alli. Al salir, volvimos a la estación donde cogimos un tren que nos llevó hasta el aeropuerto y 5 horas después, ya estábamos en Barcelona. 

 

Delante del parque Tivoli
La Sirenita de Copenhagen
Puerto viejo de Copenhagen

Bueno chicos, hasta aquí el post de hoy que es muy largo ¡pero tiene mucha chicha!

Espero que os haya gustado, próximamente otra entrada ya que el 9 de diciembre vuelvo a coger un avión 🙂

Paula

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